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Posted on 21:45 | By Running to the ligth | In

Una mujer soñolienta  vagaba por las neblinas de corrientes; a las casualidades del destino, a esta le toca toparse con otra bastante paqueta. Una exclama al compás de un tango, de esos que siempre suenan en el aire porteño, "Querida mía, has visto a Ana" la otra sorprendida, atiborrada de expresiones de contrariedad le contesta. Acaso tu no lo sabes papusa, Ana exploto de amor, hace tiempo ya, no la has visto últimamente, estaba hinchada como una perdiz, perdida en el horizonte esperando respuestas de un mas allá, en el ultimo tiempo no podíamos saber si era su persona o un simple reflejo de un sentimiento.Ni muy ella ni muy nada, ni muy muerta ni muy viva, nada estaba definido, solamente su amor. Finalmente exploto y trajo un nuevo compas a las calles, un nuevo tango a mi garganta, un nuevo sueño al destino. Un nuevo amor a este Buenos Aires, que va a rodar por las bicicendas hacia algún río en el cual podrá ahogarse y descansar en paz, sabiendo que solamente nos dejo estas hermosas marcas, únicas a inigualables, las cuales se reproducen a una velocidad tendiendo al infinito, ninguna parecida a otra, pero tampoco ariscas entre si. 
Cuando una termino el relato, la otra entiende y al hacerlo, rìe sardónica y con una voz suave y diáfana exclama. No sientes un aire diferente hoy en Córdoba, ambas prosiguieron marcha  calles abajo contando historias de historias,  dejando un resto, similar y distinto a la vez, es el rastro de sus marcas de amor.